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Según la meta 6.2 del objetivo 6 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para el 2030 debemos alcanzar el acceso universal al saneamiento. Pero no a cualquier tipo, sino a aquel que sea seguro desde el punto de vista de la salud humana, de la integridad personal.

Un saneamiento que debe ser sostenible, no solo desde el punto de vista ambiental sino también económico, financiero y social. De ahí que elementos como:

  • La participación ciudadana.
  • El desarrollo e incorporación de tecnologías apropiadas e infraestructura
  • El diseño de esquemas tarifarios y de inversiones así como presupuestos acordes deben ser una prioridad de los distintos países.

Todo debe acompañarse además de la promulgación de marcos normativos que posibiliten estos esfuerzos bajo una perspectiva de gestión integrada.

LATINOAMÉRICA

Los países deben formular políticas de saneamiento bajo esta perspectiva. Ya se han empezado a dar los primeros pasos en la dirección correcta. Por ejemplo:

  • Costa Rica cuenta con una Política Nacional de Saneamiento en Aguas Residuales desde el 2016 donde se incorporan muchos de los elementos mencionados.
    • Esta Política tiene un horizonte de 30 años y trasciende el plazo fijado para cumplir con los ODS.

De estas políticas nacionales deben derivarse programas específicos que permitan a las distintas instituciones competentes desarrollar sus acciones de una forma coordinada y articulada con las otras.  Estos programas deberán ser desarrollados en forma gradual y progresiva conforme los países vayan alcanzando sus propias metas.

NUEVAS POLÍTICAS DE SANEAMIENTO

Deben incorporar mecanismos de monitoreo y evaluación que permiten ir evaluando el desempeño de los distintos componentes que conforman el engranaje institucional competente; así como el logro de los objetivos y metas propuestas.

También dar un especial énfasis al tema de la sostenibilidad financiera, conformando alianzas para:

  • El desarrollo de infraestructura.
  • La operación, mantenimiento y administración de los sistemas.

La participación ciudadana, en la formulación de los planes y políticas, y en su puesta en marcha constituye parte fundamental, en los sistemas comunales de gestión y en los de carácter nacional. Si no se consideran los siguiente elementos, muchas de estas políticas puede fracasar:

  • Las visiones de mundo.
  • Elementos culturales.
  • Costumbres.
  • Visiones.
  • Formas de ser de los diferentes sectores involucrados.

Deben no sólo transformarse en verdaderos instrumentos para alcanzar los ODS, sino que además incorporar las variables relacionadas con el cambio climático e incorporar mecanismos para la mitigación de los impactos que este provoca sobre los sistemas y sobre las poblaciones.

DERECHO HUMANO AL SANEAMIENTO

Finalmente estas políticas deben considerar las nuevas disposiciones de Naciones Unidas en cuanto a la caracterización de los distintos componentes del Derecho Humano al Saneamiento. Como se recordará desde el año 2016 se considera como un derecho humano independiente del de acceso al agua potable.

Como parte de este derecho humano así como dentro de las metas del objetivo 6 de los ODS el tema de la higiene con perspectiva de género adquiere gran relevancia y se exhorta a los países al desarrollo de sistemas sanitarios e higiénicos seguros para las niñas y las mujeres, así como al desarrollo de programas de educación, concientización y sensibilización que deben contemplar variables sociales y culturales relacionadas con la defecación al aire libre, la menstruación, el lavado de manos y alimentos entre otras. Deben recoger todo lo que se formule a la luz de estos instrumentos internacionales.

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