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Desafío regional

Avanzar hacia una nueva cultura de saneamiento del agua constituye todo un desafío en nuestra región. Históricamente ha tenido una oferta hídrica abundante, en comparación con otras regiones del mundo, especialmente África o Asia. Esto da pie a que el agua siga siendo considerada como un recurso inagotable, de acceso libre; y sus cuerpos superficiales funcionen como vertederos y sumideros de nuestros desechos.

La mala disposición de desechos es una de las principales causas del colapso de los sistemas de alcantarillados sanitarios. Por ejemplo los asociados a la higiene como las toallas sanitarias, empaques plásticos, condones, tampones, papel higiénico, servilletas, entre otros. Problemas que se agravan con el cambio climático global, cuando se presentan períodos de lluvias más cortos pero más intensos.

Cultura de cambio

Avanzar hacia una nueva sociedad requiere principios éticos y un cambio cultural. Considerando los recursos hídricos en su verdadera dimensión en la biósfera planetaria. Reconociéndolos como elemento fundamental para garantizar la vida en toda su extensión.

En América Latina y el Caribe ha empezado a generarse programas y políticas dirigidas a una  cultura de higiene. Estos son enfocados al lavado de manos, lavado de alimentos y evitar la defecación al aire libre. No obstante las políticas de género que atiendan las necesidades diferenciadas de niñas y niños en temas de saneamiento escasean.

El camino hacia una nueva cultura implica el tratamiento de las aguas residuales antes de su descarga final. Así como la gestión integrada de desechos sólidos. El manejo inadecuado de estos afecta gravemente los ecosistemas acuáticos y la calidad de las aguas.

Por décadas las campañas de las grandes empresas urbanas han estado
enfocadas en fomentar una cultura de ahorro del agua potable, pero no en temas de saneamiento.


“La gestión de las grandes empresas urbanas, que tienen a cargo los servicios de agua potable y saneamiento en las ciudades y los operadores de los pequeños acueductos o sistemas de saneamiento comunitarios, requiere de usuarios responsables.
No existe infraestructura que pueda mantener un funcionamiento óptimo si los usuarios de ésta no cuentan con la educación básica y no asumen el compromiso para cuidar y garantizar la sostenibilidad de los servicios.”

Discusión en LATINOSAN


Durante la V LATINOSAN se vinculará el aprovechamiento responsable del agua con una nueva cultura de saneamiento. Así mismo con el cambio climático y la gestión integrada del agua.

En este eje transversal se conocerán las experiencias de empresas urbanas y operadores comunitarios o rurales. Dirigidas a promover una nueva cultura del agua, la higiene, el saneamiento y la disposición de desechos.

Ambos tipos de experiencias tienen enfoques y características muy diferentes, de las que sin embargo, pueden nutrirse mutuamente. Las grandes empresas públicas y privadas suelen utilizar los medios masivos de comunicación para sus campañas. Por otro lado los operadores comunitarios, más cercanos a sus clientes, desarrollan cursos y actividades de campo para la población.

Las experiencias de gestión comunitaria del agua han empezado a incursionar con éxito en temas de saneamiento e higiene. Constituyen una valiosa herramienta para el desarrollo de programas y campañas a nivel de las zonas rurales y periurbanas. Es necesario que las instituciones del Estado responsables de la salud, higiene y el saneamiento fortalezcan sus capacidades y formación. Para ello se pueden implementar programas de educación, cursos, seminarios, visitas de campo. Contando con el apoyo de organizaciones no gubernamentales y entidades de la cooperación internacional.

Grandes empresas urbanas, municipalidades e instituciones públicas deben sumarse al esfuerzo nacional encaminado a lograr una nueva cultura de saneamiento.

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