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El agua es el motor del desarrollo sostenible, del crecimiento económico, el agua es el corazón de la producción de alimentos, es fuente valiosa para la generación de energía, el agua nos mantiene con vida y es un derecho fundamental; es por ello que cada día surge la necesidad de conciliar la demanda del uso del líquido con las mejores prácticas para la protección del mismo.

Datos de las Naciones Unidas indican que el planeta Tierra está cubierto en su mayor parte por agua, unos 1.386 millones de kilómetros cúbicos, de esa cantidad el 2,5% es dulce, pero sólo el 0,007% es potable y debido a las malas prácticasva en disminución año con año.

Costa Rica es un país privilegiado, aproximadamente el 99% de la población urbana y el 92% de la rural tienen acceso a los sistemas de abastecimiento de agua, en comparación con el 90% de América Latina y el Caribe. Sin embargo, la crisis por falta de agua también nos afecta.

El uso indiscriminado de este preciado líquido o el consumo sostenido de éste determinará el futuro del mundo que conocemos. Durante el siglo XX el uso sin restricciones del agua ha aumentado más que la población misma. Lo que no aumenta es la cantidad de agua en el planeta, pues lejos de lo que antaño se enseñaba en las aulas, este es un recurso finito, irremplazable e insustituible.

El Banco Nacional, consciente del desafío que representa solventar las necesidades básicas de la población, sin comprometer las futuras, ha asumido un compromiso con el país. Su alcance va desde la gestión de macro acciones hasta la implementación de prácticas más pequeñas, todas pertenecientes a una estrategia de sostenibilidad.

Apoyamos proyectos como la moderna planta de tratamiento de aguas residuales en San José, cuya operación beneficia a poco más de 1 millón de personas en San José, pues se proyecta que 2,70 toneladas de material orgánico y 4,40 toneladas de sólidos no lleguen hasta los afluentes, hasta alcanzar unas 37,8 toneladas diarias al concluir el proyecto. En total son 11 cantones los que se ven impactados positivamente con esta operación, mejorando sustancialmente las condiciones de vida y la salud pública.

Por otra parte, BN Municipalidades facilita el acceso de recursos financieros agobiernos locales, asociaciones de desarrollo y acueductos rurales, conocidos como ASADAS, para el mejoramiento de la infraestructura hídrica. Unas 40 Municipalidades ya se han visto beneficiadas y algunas como la de Alajuela, logró mejorar el sistema de recolección de residuos y cambiar el alcantarillo de la ciudad, evitando con ello inundaciones en invierno o racionamientos de agua en la época seca.

También se destinan recursos para obras más pequeñas, pero enormes en impacto para las comunidades. El Programa Transformando Comunidades consignó un total de ¢238.900.000, a modo de capital semilla no reembolsable, para beneficiar 24 ASADAS cuyos acueductos sufrieron daños tras el paso de la Tormenta Nate. Con ello se impactó positivamente a aproximadamente 40 mil personas, quienes representan unas 9.857 familias.

En el seno de la institución también se toman medidas drásticas vinculadas con el tema del agua. Gracias a un sólido programa de ecoeficiencia el conglomerado ha logrado un ahorro de 8.434,90 m³, lo que corresponde a 3,37 piscinas olímpicas.

Es tiempo de tomar acciones urgentes, de eficientizar el uso del recurso hídrico; es tiempo de ahorrar el agua. De cada uno depende garantizar que en el futuro haya agua suficiente para satisfacer las necesidades personales, familiares, comunales, comerciales e industriales de toda la población. Un mundo con agua garantizada significa desarrollo, crecimiento y calidad de vida para todos.

Silvia Chaves Herra
Directora de Sostenibilidad
Banco Nacional

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